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miércoles, 11 de junio de 2014

Y a la séptima cita ...

Aquí les dejo un adelanto de mi cuarto libros " No más cuentos de princesas" en el que selecciono la mejor poesía con cada relato. Las historias narran las aventuras de chicas como tú o como yo, que viven su vida y buscan la felicidad que en muchas ocasiones es difícil de encontrar ...

 

Y a la séptima cita ...


Era la primera vez que acudía auna de esas agencias que se anuncian en la tele, y te vuelven loca con la publicidad en Internet. Pero era cuestión de vida o muerte ya que me encontraba tan sola, que en ocasiones me había encontrado hablando con la pared.

Después de rellenar todos lo datos que te piden, y como no, pagar la famosa cuota premium, ya que si no es imposible hablar ni encontrar a nadie, me llegó la primera cita. No me lo pensé dos veces y quede al día siguiente, y créanme si les digo que las prisas no fueron nada buenas, ya que el chico en cuestión se llamaba Alberto, y todo quedo ahí en Alberto, porque nada más verlo salí corriendo … y prefiero dejarlo ahí.


El segundo, que por cierto y casualidad, se llamaba segundo no paró de hablar y hablar toda la noche de si mismo, ni siquiera mientras cenaba.

El tercero aunque se llamaba Enrique, nombre de rey, no paso ni de bufón, ya que aburría al más aburrido más aún. El cuarto era León, y aunque en teoría era tan solo un nombre, sus enormes zarpas no dejaban de tocar y tocar sin permiso, y como buen león terminó en el zoo.

Dicen que no hay quinto malo, pues se equivocan ya que este quinto de nombre Ernesto ni se presentó. El sexto tenía el nombre de Camilo, y la verdad al principio me pareció bastante interesante hasta que se marcho de repente, y sin pagar la cuenta.

Tras una complicada semana de seis días la séptima cita se me hacía cuesta arriba, y la verdad buscar otro perfil en la red se me hacía hasta desagradable.


Pero me había propuesto encontrar al hombre de mis sueños en siete días, y aunque lo veía todo negro, no me quedaba más que uno, el séptimo, así que elegí al azar, y “la suerte” recayó en Gabriel.

Para calmar mis nervios tras recibir seis palos me dije a mi misma, que peor que los anteriores no podía ser, además lo peor que podía hacer era no presentarse, así que adelante. Para la cita elegí el centro comercial, y una hora más adecuada, por si la cita terminaba antes de tiempo poder consolarme haciendo unas compras.

Cuando llegue a la cafetería no había nadie allí. Mire mi reloj por si había llegado más temprano, y me di cuenta de que me había retrasado quince minutos. Mi primera idea fue que llego no me vio y se marcho, y la segunda idea era que ni tan siquiera se presento allí.

Por un momento pensé que eso había sido lo mejor, pero en mi interior la decepción crecía por momentos.

Me di la vuelta con la intención de irme de allí lo antes posible, y mantener en lo posible intacto mi honor, cuando sin darme cuenta ....




Para saber que paso espera a que llegue el libro ....

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