Seguidores

martes, 20 de octubre de 2015

Bloghaloween El número 13 de la calle Sin Alma

Hacia ya un año que vivía allí. En el número 13 de la calle Sin alma. No, no crean que yo le puse ese nombre, se llamaba así antes de yo llegar. Llevaba buscando piso hacía ya varios meses y cuando vi el anuncio en el periódico local la misma noche de Halloween no me lo creí. Dos habitaciones amplias, jardín, patio trastero, sótano, amplia cocina y comedor por menos de 400€ al mes. Era una ganga imposible de pasar por alto. Así que sin dudarlo dos veces llame al dueño de la casa. En un principio todo quedo concretado enseguida, y eso, aunque no lo crean me mosqueó bastante ya que tan solo me pregunto ¿Tienes mascota?, y al contestarle que no me dijo.

- la casa es tuya.





Y ya esta sin más me envio los papeles del contrato por e-mail y al día siguiente quedamos allí para darme las llaves. Cuando llegué al número 13 todo parecía bastante normal hasta que la puerta se abrió sola de repente y un hombre de aproximadamente 40 o 50 años me llamó desde el salón. Estaba allí cómodamente sentado tomando una taza de té. Me invito a sentar y me ofreció un té que trajo de la cocina con las llaves sobre el pequeño platito de las pastas. Sin decir nada dejo el plato sobre la mesa y salió de la casa cerrando y dejándome allí sola en medio de tantas preguntas sin contestar.

El tiempo había pasado sin darme cuenta y ya llevaba en la casa casi un año, ya que yo entre a vivir un 2 de noviembre y mañana era 1 así que esta noche sería la noche de Halloween. Como vivía sola no había preparado nada, eso si los caramelos y dulces de truco o trato ya estaban listos.

Estaba en la cocina cuando algo llamo mi atención. Un ruido parecido al toque de una puerta empezó a retumbar por toda la casa. En un primer momento pensé que se trataba de los niños, pero eran tan solo las cinco de la tarde. Fui al recibidor a ver quien era y cual fue mi sorpresa al descubrir que no era esa puerta a la que llamaban si no a la del sótano. Si, se me había olvidado mencionar la puerta del sótano ya que desde que llegué allí había estado cerrada con un gran candado, y yo por no preguntar o por tonta todo puede ser, nunca había llamado al dueño para preguntar el por qué. Pero ya era tarde para pedir explicaciones los golpes sonaban cada vez más fuerte y para empeorar el asunto la puerta de entrada estaba cerrada con llave, y como no, las llaves había desaparecido, no estaban por ninguna parte.





Empecé a ponerme nerviosa y como última salida opté por ir hacía una de las ventanas y pedir ayuda golpeando los cristales, pero fue inútil ya que no había nadie fuera, como de costumbre.Desde que había llegado allí encontrar alguien en la calle era casi un milagro y de noche, ni que decir que de noche, ni las almas pasaban por allí. Quizás si me hubiera preguntado el por qué de eso ahora no estaría encerrada en una casa barata viendo como la puerta del sótano crujía terriblemente con los golpes al otro lado de quién sabe quién.

Intente mantener la calma y buscar un escondite o alguna otra salida, ¿pero como?, la casa era de una planta más el sótano y las ventanas al igual que la puerta estaban cerradas. La puerta del sótano tras un fuerte golpe retumbo tan fuerte que termino por partirse en dos. Yo estaba allí en medio del salón viendo como quién sabe quién rompía la puerta en mil pedazos. A lo mejor si en vez de vivir sola hubiera tenido un perro quizás se hubiera percatado del segundo inquilino del sótano y yo …

Por eso me dijo el dueño que no se aceptaban animales, será cab …

Pero eso no importaba ya eran las nueve de la noche de Halloween y yo estaba sola en una casa maldita, o algo parecido que iba a terminar por hacerme algo malo o quizás peor

De repente, una extraña luz ilumino la oscuridad tenebrosa que resplandecía en el sótano y algo o alguien de mediana estatura emergió de el a toda velocidad. Las luces de la casa se apagaron de repente y solo esa luz me permitía ver lo que sucedía. No tarde en darme cuenta de quien era el sujeto, como no, el dueño de la casa. Se acercó a mi lentamente y cuando estuvo a escasos centímetros de mi me echó el aliento fétido de su boca y tras sonreír satíricamente me dijo

  • Ahora es tu turno – y todas las luces se apagaron

Un consejo no aceptéis nada sin antes saber todo lo que se cuece a su alrededor por muy barato que sea, o por muy bonito que os lo pinten. Si no acabaréis como yo encerrada en el sótano de una casa maldita sin alma esperando que algún incauto o incauta lea el periódico local la noche de Halloween y acepte sin preguntar la oferta de una casa barata en el número 13 que te roba el alma y te hace prisionera para siempre ...

1 comentario:

  1. Genial! Muchas gracias por participar, en breve publicaré la entrada en mi blog :)

    ResponderEliminar

El número 13

Hacia ya un año que vivía allí. En el número 13 de la calle Sin alma. No, no crean que yo le puse ese nombre, se llamaba así antes de yo...