Diario de una bloguera en apuros Cap 1

Mi nombre es Valentina, y soy una chica como cualquier otra. Cuando termine mi carrera de periodismo en España, decidí marcharme a Nueva York a buscar trabajo como periodista. Una amiga me iba a ayudar, ya que tenía una habitación libre en su casa y me la iba a alquilar por menos de 100 dolares al mes. Tras llegar allí con maletas y todo la muy … se echo para atrás poniendo mil excusas baratas como, mis padres no quieren o que pena contigo, pero se la arrendo a otra persona …

Tras dejarla con tantas mentiras en la boca me vi sola en plena ciudad de Nueva York, con poco dinero en el bolsillo y sin ningún lugar donde vivir.


Y aunque parezca una película de terror, aquí comienza mi historia …

Por suerte no había traído nada más que dos maletas y un bolso de mano. Tras negociar con la traidora le deje ambas maletas y solo me lleve el bolso, para ir en busca de un lugar donde vivir. Lo primero que se me ocurrió era ir a una de esas cafeterías donde por comer te dejan conexión gratis a internet. Llevaba la tablet en el bolso y desde ahí podría buscar alquileres de habitaciones por la zona. Tras llegar y pedir algo en la barra, me senté rápidamente en una e las mesas libres.
Estaba pasando las páginas en busca de algo barato donde vivir a las afueras, ya que todos los precios en plena ciudad se pasaban de mi presupuesto, cuando una voz llamó mi atención. En un principio, pensé que se trataba de alguien un poco nervioso, pero al ver que las voces seguían me gire en esa dirección para mirar.

había un tumulto de hombres en la barra, la gran mayoría de más de cincuenta años. Gritaban y alzaban sus copas al aire llenas de cervezas. Seguramente están celebrando alguna cosa, pensé mientras me giraba de nuevo hacía la mesa. Al hacerlo, vi pasar justo al lado de mi mesa al hombre más atractivo que había visto en mi vida. Media casi dos metros y tenía un hermoso pelo color castaño oscuro que relucía bajo las luces de la cafetería. Iba vestido con unos traje oscuro y corbata. Nada más llegar a la barra donde lo esperaban sus amigos se quito la corbata y tras ponerla sobre la barra se quito también la chaqueta.


  • Hay llega el novio, ¿Cómo se presenta la despedida de soltero?- gritó uno de los hombres que lo esperaban en la barra con la garra de cerveza aún en alza
  • No va haber tiempo de nada de eso, con todo el trabajo que tengo en la oficina, dudo mucho que pueda asistir – contestó mientras se sentaba en una de las butacas con cara de pocos amigos
  • Pero Gabriel, es tu boda uno solo se casa una sola vez en la vida
  • Eso, creía yo, y ya voy por tres matrimonios fallidos – gritó otro de ellos que estaba sentado en la tercera butaca
  • ¡ Basta chicos! Vengo a relajarme no a ponerme más nervioso


Tenía que admitir que el chico estaba bastante bien, pero un hombre a punto de casarse se escapa de mi ideal. Así que tras recoger todo y anotar algunas direcciones de habitaciones disponibles para alquilar, cogí la bandeja y me dispuse a llevarla a la barra para pagar. Llevaba la taza de café casi llena porque tras todo lo ocurrido tomar demasiada cafeína me pondría sin duda más nerviosa. Estaba llegando a la barra cuando un hombre bastante corpulento se tropezó conmigo y me hizo derramar parte del café sobre su camiseta.

  • Maldita estúpida – gritó enfadado
  • Lo, lo siento ha sido sin querer
  • ¿Sin querer? Maldita estúpida, has estropeado una camiseta de Armani
  • Bueno, no es para tanto seguro que tras el lavado quedará como nueva – intente limpiarle la mancha con una servilleta, pero el muy grosero me aparto la mano de una manotazo. Eso fue la gota que colmo mi paciencia – Mira por donde aún queda café en la taza y quiere hacerte compañía – alce la taza y se le tire sobre la cabeza el resto de mi café. Eso no le gusto nada y vino a por mi
  • Serás … - me sujetó por uno de los brazos y lanzó mi bandeja al suelo. Tras liberarme el otro brazo me sujetó por ambos y me levantó del suelo como si fuera una muñeca de trapo. Tras zarandearme un poco me empezó a gritar – Ahora verás maldita estúpida – iba a empujarme fuera de la cafetería cuando alguien le sujeto por el brazo y tiro de el con fuerza haciendo que me soltará y fuera a dar al suelo sin remedio
  • Creo que te estás pasando un poco no crees – no me lo podía creer el imponente chico de la barra había venido en mi ayuda
  • Y tú ¿por qué te metes en lo que no te importa? ¿quieres recibir tú también?
  • Pues mira ya que lo dices soy un poco masoquista


Unos de sus amigos vino hacía mi y me ayudo a levantarme del suelo y sentarme en una de las sillas de la mesa más cercana. Luego recogió todas mis cosas que estaban tiradas por el suelo, tras el zarandeo de ese animal.
  • Tranquila chica – me dijo tras darme mis cosas – ¿Te duele algo?
  • No, bueno un poco el tobillo, pero no es nada … será mejor que ayude a su amigo ese animal va a hacerle daño
  • Jajajaja, ¿Daño? A Gabriel … jajajajaja, .. ehhh Gabriel la chica dice que tengas cuidado no te vaya a hacer pupa ese animal

Él ni se inmuto, mientras que yo me moría de los nervios. El chico en cuestión era bastante fuerte, pero mi atacante era dos veces el mismo, así que no estaba muy segura de su victoria.

  • Te gusta pegarle a mujeres indefensas, pues ahora vas a pegarme a mi … venga enseñame lo que sabes hacer


El grandullón se abalanzó sobre él para darle un puñetazo en la cara, pero el se agachó rápidamente y tras esquivarlo le dio un fuerte puñetazo en el estómago, tras esto el grandullón se doblo sobre si mismo por el dolor y él aprovecho para darle un golpe de gracia en la nariz, haciendo que cayera al suelo retorciéndose de dolor y con la nariz llena de sangre y rota.

  • Hay en el suelo ya no eres tan duro … - el grandullón al sentirse humillado se levantó deprisa y tras echarme una mirada asesina salió de la cafetería a toda velocidad y sin mirar atrás.






Por un momento suspire aliviada, hasta que ese hombre que antes me había defendido vino directamente hacía mi.

  • ¿Te encuentras bien? - me pregunto tras ponerse en cuclillas y coger mi pie para ver como estaba mi tobillo.
  • Si, no ha sido nada más que un susto – retire mi pie y lo saque de entre sus manos ...




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