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domingo, 12 de febrero de 2017

No más cuentos de princesas

 Este relato forma parte de la Antología de relatos de RCBBOOK2014




Os habéis preguntado alguna vez ¿Por qué se celebra cada año el día de San Valentín?

¿Por amor? O ¿Por puro interés comercial?

Yo no sé ustedes, pero yo creo que es más bien por el egoísta interés comercial de ver como la gente enamorada se gasta todo lo que tiene en regalos para su enamorado o enamorada. Que por mi parte me parece bien, pero no es verdad que estamos enamorados todo el año, ¿Entonces? ¿Por qué preocuparnos que regalar un solo día al año? Mejor es regalar cuando nos apetezca sin detenernos a pensar en fechas concretas y comerciales ¿No creen?
Ahora mismo no sé muy bien que estoy diciendo y no hago más que hacer tachones y más tachones en mi diario, y tendré que hacer otro ya que esto que acabo de escribir es una solemne tontería.

Cambio de rumbo y cojo mi libro favorito de la estantería, “Crónicas de una soltera en apuros” En el se narran las aventuras de una chica más o menos de mi edad, prefiero omitir la edad, soltera al igual que yo y que ha dejado de creer en cuentos de hadas y princesas bellas y ¿Cómo no? perfectas que encuentran en medio de la nada al su príncipe azul.

Crecí creyendo en un mundo perfecto lleno de príncipes azules capaces de renunciar a todo por amor  y ¿Qué me encuentro? Mentiras y más mentiras donde por desgracia para gente como yo los príncipes han dejado de ser azules y se han convertido la mayoría de ellos en sapos encantadores.

No es que yo quiera decir  que no existe hombres perfectos, al contrario, creo que existen, pero por desgracia hay bien pocos. ¡Basta ya  de dramas! voy a poner una de mis canciones favoritas, My way de Frank Sinatra, que es una de esas canciones que nos hacen pensar si realmente somos dueños de nuestra vida.

And now, the end is near;
And so I face the final curtain.
My friend, I'll say it clear,
I'll state my case, of which I'm certain.

I've lived a life that's full.
I've traveled each and ev'ry highway;
And more, much more than this,
I did it my way.

Regrets, I've had a few;
But then again, too few to mention.
I did what I had to do
And saw it through without exemption.

I planned each charted course;
Each careful step along the byway,
But more, much more than this,
I did it my way …..

En ese momento, suena mi móvil, y como no podía ser de otra forma el que llama es el culpable de mi mal estado de ánimo. Dudo si cogerlo al primer tono o esperar al segundo, o quizás dejar que suene y suene hasta que se canse y me deje en paz.

¿Para qué? Voy a escuchar más excusas sin sentido, además ¿Qué le hace creer o pensar que quiero oírlas?

Sigue sonando sin parar, pero ¿Qué quiere de mí?

¿El perdón? ¡No gracias! Es demasiado tarde para disculparse y buscar la típica excusa de chico despistado y enamorado. Además prefiero seguir así y no buscar solución alguna a una relación que ya de por si se esta rompiendo en mil pedazos.

¿Qué por qué estoy así?

Es una historia muy larga de contar, pero la voy a resumir en pocas palabras por el bien de todos, especialmente el mío ya que me duele la mano de tanto escribir en este estúpido diario que hoy me ha servido sin saberlo de consuelo.

Estábamos invitados a la boda de mi hermana y yo por mi parte estaba muy ilusionada de compartir una velada tan agradable con él, pero por desgracia era yo la única, ya que él prefirió pasar la tarde y toda la noche con sus amigos. Me dejo tirada en medio de una fiesta llena de parejas y amigas cotillas que no dejaban en todo momento de preguntar.

¿Por qué has venido sola?

O cosas tan estúpidas como ¿ Te lo dejaste olvidado en casa o qué?

¿Qué creen que soy? Una loca acaparadora ¿O qué?

Y yo claro pobre de mí evadía el tema como podía, y así pase el resto de la noche hasta que en medio del despiste colectivo me fui sin llamar demasiado la atención.
Él por su parte se lo ha tomado con calma, y la resaca le ha durado más de tres días, y claro es ahora cuando se acuerda que existo.

Paso de él y de su tercera y cuarta llamada. Voy a salir y a olvidar el tema, pero también a pensar y aclarar mis ideas. Ya es hora de que haga las cosas a my way.

Ya estoy aquí, he pasado más de tres horas corriendo sin parar y tengo que decirte querido diario que tras dar vueltas y más vueltas al dichoso tema he decidido empezar de cero.

Sí, se que sueno algo dura y exagerada, pero no es la primera vez que me falla y me deja plantada como una tonta en mitad  de una reunión social o familiar. Sé muy bien que él también tienen una vida y que sería egoísta por mi parte exigirle que la cambie o modifique por mí, pero yo también tengo una vida y siempre la he adaptado a sus necesidades sin problemas.

¿Por qué entonces no puede hacer eso por mí?

Tiene miedo de que sus amiguitos pasen de él o ¿Qué?

Creo que nunca le pedí mucho tan solo confianza y seguridad, y que me ha dado excusas y más excusas. Así que chaval puedes quedarte con toda tu pandilla y disfrutar de las mejores noches de vuestra vida, eso sí, sin mí.


¡Vaya! Me acabo de dar cuenta de que el móvil se quedo sin batería. ¡Mejor! Que sufra por hoy, ya mañana lo llamaré para decirle Bye, Bye my love.



Querido diario ya han pasado más de tres meses, y el móvil no ha vuelto a sonar. Se quedo en silencio tras mi fabuloso discurso Bye bye my love, o bueno eso creo yo ya que cambie el número y la verdad no sé si ha vuelto a sonar.

Ahora solo suena por cosas buenas o menos buenas, pero no por él. ¡Ah! Se me olvidaba hoy en San Valentín, y no te lo vas a creer he conocido a un chico.

¿Qué casualidad verdad? Yo que decía no creer en una fecha concreta y va y me sucede esto justo hoy 

¿Qué dónde lo he conocido?

Pues es una de esas aburridas reuniones de trabajo. Al principio pensé que eran ideas mías, pero cuando en medio de un despiste va y me guiña un ojo
¿No sé lo qué piensas tú? Pero yo creo que le gusto, además justo cuando salíamos de la reunión me pidió el número de mi móvil No será ¿Para venderme uno de esos seguros de vida que vende la empresa? Espero que no o él si que va a necesitar uno.

Bueno  no quiero hacerme ilusiones, pero tampoco quiero por fracasar una vez dejar de sentir ilusiones por eso que llaman amor, y … ¿Quién sabe?
A lo mejor esta vez el sapo encantador se convierte en el príncipe de mis sueños.


¡Ah! Se me olvidaba, por si alguien alguna vez llega a leer mi diario y quieran saber que fue de mi ex.

Pueden preguntar por él en el baúl de los sueños rotos.











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