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lunes, 6 de marzo de 2017

A la séptima cita

Era la primera vez que acudía auna de esas agencias que se anuncian en la tele, y te vuelven loca con la publicidad en Internet. Pero era cuestión de vida o muerte ya que me encontraba tan sola, que en ocasiones me había encontrado hablanco con la pared.

Después de rellenar todos lo datos que te piden, y como no, pagar la famosa cuota premium, ya que si no es imposible hablar ni encontrar a nadie, me llegó la primera cita. No me lo pense dos veces y quede al día siguiente, y creanme si les digo que las prisas no fueron nada buenas, ya que el chico en cuestión se llamaba Alberto, y todo quedo ahí en Alberto, porque nada más verlo salí corriendo … y prefiero dejarlo ahí.


El segundo, que por cierto y casualidad, se llamaba segundo no paró de hablar y hablar toda la noche de si mismo, ni siquiera mientras cenaba.

El tercero aunque se llamaba Enrique, nombre de rey, no paso ni de bufón, ya que aburría al más aburrido más aún. El cuarto era León, y aunque en teoría era tan solo un nombre, sus enormes zarpas no dejaban de tocar y tocar sin permiso, y como buen león terminó en el zoo.

Dicen que no hay quinto malo, pues se equivocan ya que este quinto de nombre Ernesto ni se presentó. El sexto tenía el nombre de Camilo, y la verdad al principio me pareció bastante interesante hasta que se marcho de repente, y sin pagar la cuenta.

Tras una complicada semana de seis días la séptima cita se me hacía cuesta arriba, y la verdad buscar otro perfil en la red se me hacía hasta desagradable.





Pero me había propuesto encontrar al hombre de mis sueños en siete días, y aunque lo veía todo negro, no me quedaba más que uno, el séptimo, así que elegí al azar, y “la suerte” recayó en Gabriel.

Para calmar mis nervios tras recibir seis palos me dije a mi misma, que peor que los anteriores no podía ser, además lo peor que podía hacer era no presentarse, asi que adelante. Para la cita elegí el centro comercial, y una hora más adecuada, por si la cita terminaba antes de tiempo poder consolarme haciendo unas compras.

Cuando llegue a la cafetería no había nadie allí. Mire mi reloj por si había llegado más temprano, y me di cuenta de que me había retrasado quince minutos. Mi primera idea fue que llego no me vio y se marcho, y la segunda idea era que ni tan siquiera se presento allí.

Por un momento pense que eso había sido lo mejor, pero en mi interior la decepción crecia por momentos.

Me di la vuelta con la intención de irme de allí lo antes posible, y mantener en lo posible intacto mi honor, cuando sin darme cuenta choque de frente con un individuo que al parecer estaba detrás de mi.

Aquel extraño estaba alli plantado con sus enormes ojos color miel mirandome de arriba a abajo. Al cabo de un rato de recibir el impacto y reaccionar me di cuenta de que en su mano derecha llevaba una rosa roja.

¡ Lo siento! - llegue a decir tras un largo silencio

¡No! Disculpame a mi por llegar tarde

¿Tarde?

Si, es que no sabía que tipo de flor te gustaría y tarde en decidirme.


¿Por qué tu eres Raquel? O ¿Me equivoco?

Y tú ¿Eres Gabriel? …

Si, asi es ¿Qué te parece si empezamos de cero y olvidamos el tropiezo?

Una buena idea sin duda .- le dije mientras de mis labios sin querer salía una suave sonrisa.

Lo que vino después es otra historia, pero lo que si puedo decir es que al séptimo toque el cielo.









miércoles, 1 de marzo de 2017

5 historias para un mismo cadáver : Pesadilla

Hoy era un día terminado en tres, que prefiero no nombrar, del mes tres de un año cualquiera terminado en tres. Llevaba ya casi dos semanas, casualmente también tantos días terminados en tres, teniendo la misma pesadilla.


Era tan horrible, que me levantaba gritando en mitad de la noche despertando al resto de la casa. Se dividía en dos partes. La primera se representaba en la carretera, en medio de la noche un cuerpo sin vida esperaba tirado sobre el frío asfalto a que alguien viniera en su auxilio. Las otra parte se desarrollaba en un duelo lleno de gente llorando por el difunto.

Al principio no le di importancia, y pensando que era algo normal debido a mi gran estrés diario, pero hoy justo hoy he podido ver quien era el muerto y …

Y hoy justo hoy me he cruzado con un gato negro en mitad de la calle, y sin darme cuenta mirando al gato he pasado bajo una escalera. Para añadir más leña al fuego conduciendo mi coche, en mitad de la autopista, me he cruzado con un sepelio que se dirigía al cementerio de la ciudad.

Y todo esto hoy, justo hoy que he visto que el muerto de ese frío ataúd era yo ...


Entrevista a Jazmina Herrera

Quisiera empezar saludando a todos tus lectores y, sobre todo, agradecerte que me des la oportunidad estar entre estas páginas. Mi nombre e...