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viernes, 5 de mayo de 2017

Bella y Bestia, el origen

n estos días se ha vuelto a estrenar en el cine una nueva versión del famoso cuento la Bella y la Bestia. Una historia donde la frase la belleza está en el interior marca el romance de sus dos protagonistas. Bella una joven humilde, que para salvar a su padre acaba recluida en el castillo de la bestia, un ser de terrible aspecto, que vive preso de una terrible maldición por su vanidad y soberbia.
Quizás pensemos que esta historia la invento Disney, para crear una de sus películas animadas más famosas y queridas, pero la realidad es que en ocasiones no todo es producto de la imaginación de los guionistas del cine.

Si hacemos un corto recorrido por el mundo del cinematográfico nos daremos cuenta de que esta historia ha dado pie a muchos más guiones. Uno de los más populares es el caso de la Saga Crepúsculo, donde su autora, Stephenie Meyer, da vida a un amor imposible entre una humana y un vampiro, y aunque a muchos nos pueda parecer algo muy romántico, la cuestión es que otra vez la bella tiene que lidiar con la bestia, porque aunque los vampiros tengan una cara angelical su verdadero aspecto es sin duda el de una bestia asesina. Otra título es Eduardo Manos tijeras, estrenada en 1990, donde un joven Johnny Depp, transformado en un chico poco común no solo por su aspecto si no por tener las manos en forma de tijeras muy afiladas, termina enamorado de una hermosa joven, encarnada por Winona Ryder. La historia quizás no tiene ese final feliz que esperábamos, pero ¿a qué el mensaje final es el mismo?

Otra versión, y que además se cree que esta basada en hechos reales escrita en 1910 y estrenada en varias ocasiones no solo en el cine si no también en el teatro es el Fantasma de la opera. Un hombre misterioso oculto detrás de una máscara, que vive escondido tras los escenarios de la opera de París. Allí sin ser visto por nadie termina enamorado de una joven y bella vocalista del coro a la que tratará de seducir por todos los medios.

Como ven es en todas estas historias, escritas en diferentes épocas, hay una sola idea en común, la belleza interior que solo la bella puede ver.

Pero, ¿Qué piensan? Que esta historia es solo producto de la mente maravillosa de algún guionista o escritor que algún momento de su vida creo este inmortal romance, que sin duda seguirá dando pie a muchos más guiones de novelas y películas.

Pues no, en esta ocasión no hubo mente maravillosa, si no la inspiración real de la vida de Pedro Gonzalez, un joven tinerfeño cuyo aspecto, debido a una enfermedad, era semejante a la de la bestia.

Pedro nació en el siglo XVI en Tenerife, y era descendiente directo de menceyes de la isla. Nada más nacer se dieron cuenta de que Pedro era diferente, ya que sufría una extraña enfermedad llamada hipertricosis, que hacía que todo su cuerpo estuviera cubierto de pelo. Hecho que le valió el sobrenombre de el hombre lobo canario.

Al cumplir los diez años, el joven Pedro fue llevado lejos de su hogar a la corte del rey de Francia, Enrique II. Allí no fueron pocos lo curiosos que sintieron interés por tal extraña enfermedad, Uno de los enviados reales llegado directamente de la corte italiana, Giulo Alvarotto, escribió:

Su cara y su cuerpo esta recubierta por una fina capa de pelo, de unos cinco dedos de largo (9 cm.) y de color rubio oscuro, mas fina que la de una "marta cibellina" y de olor bueno, si bien la cubierta de pelo no es muy espesa, pudiéndose apreciar bien los rasgos de su cara".
Desde ese momento, Pedro vivió bajo la protección del Enrique II, el cual veía al joven como una verdadera rareza de la naturaleza al que se propuso educar y convertir en un cortesano. Empezó estudiando latín, lengua que en aquella época era señal de prestigio y categoría social y humanidades. Con el paso de los años Pedro se convierte en un hombre de modales refinados y es nombrado, servicio de boca del rey, puesto que le proporciona un sueldo de 240 libras anuales y el título de Don, por ser descendiente directo de los reyes guanches de Tenerife.
A los 37 años Pedro conoce a la joven Catherine, una bella mujer, que trabajaba como dama de compañía para la reina Catalina de Médicis. A pesar de la diferencia físicas entre ambos como en el cuento terminan desafiando a la sociedad convirtiéndose en marido en mujer. De esa unión nacerían seis hijos, tres chicas, Madeleine, Antonietta y Francoise, y tres chicos, Ercole, Horacio y Enrique. Por varios cuadros familiares encontrados en diferentes lugares y expuestos en varias galerías de arte como la Nacional Gallery of art de Washington, se sabe que al menos dos o tres de sus hijos nacieron con la misma enfermedad de su padre.
Tras muchas investigaciones recogidas en el libro de la editorial Zech que se presentó a principios del año 2006 "El salvaje gentil hombre de Tenerife" del autor italiano Roberto Zapperi como un relato histórico y una biografía personal, se cree que la vida de Pedro inspiro el famoso cuento de la bella y la bestia, y no solo por las coincidencias entre ellos, si no porque además la boda y los hechos se desarrollaron en París al igual que en el clásico de disney


Ahora solo queda preguntarnos una cosa
¿Podrías enamorarte de la bestia? …



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