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miércoles, 14 de junio de 2017

La pasión de Osiris


A la mañana siguiente Lorens se levantó más temprano de lo normal, y eligió para la ocasión un vestido de seda y muselina color salmón, y aunque no pudo evitar dejar de ponerse el corpiño, ya que la tradición lo exigía, optó por no atarlo tan fuerte a su espalda. Salió deprisa sin apenas desayunar porque el café estaba lejos, y ya eran más tarde de las siete y media.
Cuando llegó allí para su decepción no había nadie parecido a Stone. Miro una y otra vez a su alrededor, pero no había nadie parecido a él. Se sentó allí a esperar, ya que a pesar de que eran casi las ocho a lo mejor tenía una buena excusa para llegar tarde. O a lo mejor había cambiado de idea y no quería trabajar para ella.
Cuando se acercó el camarero a la mesa y vio que Stone no aparecía por ninguna parte decidió pedir un café y algo para comer, ya que no había desayunado con las prisas.
- Un café, por favor- dijo mientras el camarero tomaba nota
- Que sean dos, por favor- a su espalda la voz de Stone resonó más fuerte de lo que ella recordaba.
- Ha venido, pensé por un instante que se había echado atrás -sin saber por que un gran alivio recorrió lentamente todo su cuerpo
- Llegué sobre las siete y media, al ver que no estaba supuse que su puntualidad era la típica inglesa y decidí ir a sacar del banco el dinero que usted ha pagado por mi fianza.
-Ya le dije que era parte de su sueldo por ser mi guía
- En primer lugar siempre trabajo solo, y soy mi propio jefe, y en segundo lugar no puedo aceptar un trabajo del que no sé nada
-Comprendo, he sido algo bruta, lo siento- al decir esto bajo suavemente la cabeza, para colocar sobre su falda una servilleta.
-¿Y bien?
-Necesito que me ayude a encontrar el templo perdido de Osiris- los ojos de Alex se abrieron como dos hermosos mares en calma
-¿Está loca?, ese templo no existe, y bien que lo se yo que lo he buscado una y otra vez en la ciudad de los muertos y no he encontrado rastro alguno de el.
- Quiere bajar la voz, por favor – protesto Lorens al ver como la gente los miraba - quizás no lo ha estado buscando en el lugar correcto
- ¿Qué le hace pensar que existe y que sabe donde está?
- Este amuleto es la clave
-¿Dónde ha encontrado esto?- dijo mientras su mano rozaba la de Lorens en busca del amuleto
- Tirado en un rincón del almacén del museo mientras hacía inventario- al ver las intenciones de Alex, Lorens aparto rápidamente la mano.
Alex se quedo un buen rato mirando la joya sin apenas pestañear. Al cabo de un rato se levantó y salió de allí a toda prisa. Lorens pensó que la joya lo había asustado, quizás se encontraba ante algo maldito, y ella lo desconocía por completo. A los pocos minutos volvió y se sentó a su lado con un pergamino enrollado entre sus manos.
- Ese amuleto concuerda perfectamente con este mapa. Lo encontré hace algunos años en la ciudad de los muertos, y al igual que en tu amuleto la clave esta en Osiris

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Madrina de Guerra

Nací el 30 de julio de 1964 en Zaragoza, aunque viví toda mi infancia en Tauste. Fui una niña tranquila, que pasó muchas horas leyendo...