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jueves, 12 de octubre de 2017

Amor entre guerras

Dentro de la antología, Una hora menos, IMG-20170520-WA0002podéis encontrar mi relato, Amor entre guerras.  Ahí podréis conocer la historia de amor de José, un canario republicano, y la joven Catalina, hija de un militar de alto rango franquista. Un amor imposible que encontrará entre las barreras del tiempo la manera de estar juntos para siempre …
Fragmento
Nada más llegar al pueblo de Tejeda, se quedó maravillada de la belleza del lugar y de aquellas casas de piedra pintadas de blanco, con tejados rojos, vigiladas en todo momento en lo alto de la caldera por el Roque Nublo, y aunque es verdad que en la península hay muchos pueblos similares, este tenía un encanto especial y un dulce aroma a almendro en flor. Estaba recorriendo sus calles empedradas con sus amigas cuando algo llamó su atención. Vio a un grupo de hombres trabajando la tierra. Al acercarse un poco más se dio cuenta de que estaban recogiendo patatas, o como ellos las llamaban, papas. El grupo estaba compuesto por varios hombres de alrededor de cuarenta y cincuenta años, y algunos pocos algo más jóvenes. Iba a seguir su camino cuando algo hizo que se detuviera en seco. 1En medio de todos ellos se encontraba un joven de pelo negro y enormes ojos oscuros. No llevaba camiseta y su piel tostada estaba curtida por el sol. Su torso era musculoso y su espalda impresionaba por la perfección de sus formas y anchura. Llevaba sobre los hombros dos sacos cargados de patatas para depositarlos sobre la trasera de una furgoneta. Catalina se quedó pasmada, no podía moverse, ese chico la había dejado sin sentido, y lo peor de todo es que venía hacia ella. A pesar de todos sus esfuerzos para reaccionar y salir corriendo de allí como lo habían hecho sus amigas, no podía, ya que ese chico la había dejado tan impresionada que hasta las suaves pecas que lucía sobre su rostro le parecían la séptima maravilla del mundo.
Él, por su parte, tras llegar a la furgoneta y depositar su carga, fue en su dirección, esa chica había llamado tremendamente su atención. Llevaba el pelo sujeto por dos horquillas de plata y su piel era tan pálida y delicada como la porcelana más fina. Sus labios eran carnosos y tenían un ligero tono carmesí en ellos. Llevaba un vestido azul de manga corta que le llegaba hasta las rodillas. 2No sabía qué hacía, ni tampoco qué había llamado tanto su atención, pero lo que sí sabía es que esa chica le gustaba y no iba a dejarla escapar.
Sabían que su amor era prohibido, nadie debía enterarse de nada, y mucho menos sus familias. Él, republicano, y ella, hija de un militar, la historia de Romeo y Julieta se volvía a repetir, pero esta vez en tiempo entre guerras.
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